La Copa del Mundo de la FIFA 2026 concluyó sus actividades en territorio nacional dejando un sabor agridulce que va mucho más allá de los resultados deportivos. En el terreno financiero, las expectativas que se habían edificado durante años no lograron materializarse en su totalidad. La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) reveló en su balance de cierre que los 25 días del torneo generaron una derrama económica nacional de entre 45 mil y 50 mil millones de pesos. Si bien se trata de cifras millonarias que inyectaron dinamismo a diversos sectores, el resultado final quedó muy corto frente a la ambiciosa meta inicial, que se había fijado en 65 mil millones de pesos.

De acuerdo con el informe detallado del organismo empresarial, el principal freno para alcanzar los objetivos financieros fue la proliferación de actividades al margen de la ley. El comercio informal y el ambulantaje desbordaron las inmediaciones de los estadios y las zonas de transmisión pública, absorbiendo una parte sustancial del gasto de los visitantes locales e internacionales que debió haberse canalizado hacia los comercios formalmente establecidos. A este fenómeno se sumó una sofisticada ola de fraudes digitales en paquetes turísticos y la reventa irregular de boletos en plataformas no autorizadas, actividades que desviaron miles de millones de pesos hacia la economía subterránea y afectaron la reputación de los servicios turísticos.

El sector hotelero y el restaurantero, aunque registraron ocupaciones elevadas en las ciudades sede, reportaron que el ticket promedio de gasto fue menor al proyectado debido a la triangulación de servicios fuera de los canales regulados. La Concanaco Servytur hizo un llamado enérgico a las autoridades de los tres niveles de gobierno para implementar en el futuro controles más estrictos contra la informalidad y la ciberdelincuencia en eventos de escala global. Esta brecha económica deja una lección contundente sobre los desafíos estructurales que México debe resolver para capitalizar plenamente las grandes justas internacionales.