El Gobierno de México y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) han decidido meter el acelerador a fondo para poner orden en el mercado de los combustibles.
En una medida que eleva la presión sobre el sector gasolinero nacional, las dependencias federales intensificaron las tareas de monitoreo y fiscalización sobre las estaciones de servicio en todo el país.
El objetivo central de este despliegue es meter en cintura a los establecimientos rebeldes que siguen vendiendo el diésel por encima de los 27.00 pesos por litro, violando abiertamente el acuerdo voluntario de estabilización de precios firmado con el sector empresarial.
Durante la Conferencia Mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, el titular de la Profeco, Iván Escalante Ruiz, reveló las cifras más recientes de este operativo de supervisión
El reporte indica que, si bien el 80% de las gasolineras han mostrado solidaridad y compromiso al respetar la tarifa máxima acordada, todavía existe un persistente 20% de estaciones de servicio que "se pasan de rosca" y continúan aplicando márgenes de ganancia excesivos a costa del bolsillo de los consumidores.
El precio promedio nacional de este combustible ronda actualmente los 27.10 pesos, una cifra que el gobierno federal busca bajar a marchas forzadas .
Para combatir este abuso, la Profeco ha habilitado un mapa virtual detallado que permite a la población identificar en tiempo real cuáles son las gasolineras que abusan de las tarifas.
La administración federal recordó que se mantienen incentivos fiscales clave, como la aplicación de estímulos al IEPS, descuentos de Pemex en las Terminales de Almacenamiento y una reducción en las comisiones por pagos electrónicos
Con estas facilidades sobre la mesa, el gobierno advirtió que no hay justificación económica válida para mantener precios inflados. Las autoridades continuarán con las inspecciones físicas y no dudarán en aplicar sanciones drásticas a los establecimientos que sigan ignorando el pacto, afectando directamente la competitividad del transporte de carga y la economía de las familias mexicanas.