WASHINGTON / TEHERÁN — La tensión en Medio Oriente ha escalado a un conflicto militar abierto. Tras una semana de graves enfrentamientos navales y aéreos en el estratégico estrecho de Ormuz, Estados Unidos lanzó una campaña de intensos bombardeos diurnos y nocturnos contra objetivos militares del régimen de Teherán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, notificó formalmente al Congreso el reinicio de las hostilidades y advirtió que la ofensiva podría extenderse a la infraestructura civil si el gobierno iraní no cede en sus posiciones.
Por su parte, las autoridades de Teherán rechazaron las advertencias y amenazaron con bloquear por completo el tránsito por el estrecho de Ormuz, una medida que interrumpiría el flujo de una quinta parte de las exportaciones energéticas globales. La comunidad internacional observa con alarma la situación ante el riesgo inminente de un desabasto energético y una desestabilización económica a escala mundial.