El escenario político nacional vuelve a encenderse tras las duras declaraciones del dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Jorge Romero Herrera, quien lanzó una severa crítica contra la administración federal. El líder blanquiazul acusó directamente al Gobierno de México de operar un "blindaje institucional y político" para preparar el terreno ante el inminente regreso a la vida pública del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien se había mantenido completamente alejado de los reflectores informativos y de los actos masivos tras semanas de una marcada y polémica ausencia.
Romero Herrera señaló que la reaparición del mandatario estatal no debe ser vista como un hecho ordinario de gobierno, sino como una estrategia coordinada desde las más altas esferas del poder central para normalizar la situación en Sinaloa, pasando por alto la severa crisis de seguridad y gobernabilidad que ha azotado a la entidad. "Es inaceptable que el gobierno federal pretenda borrar con un plumazo mediático las explicaciones que el gobernador le debe, no solo a los sinaloenses, sino a todo el país", sentenció el dirigente del PAN, exigiendo que las autoridades federales actúen con total transparencia y dejen de utilizar los recursos del Estado como un escudo protector para sus aliados políticos.
La postura de la dirigencia panista refleja una profunda fricción y un clima de indignación interna dentro de la oposición, donde acusan que se está tejiendo una red de impunidad para evitar que el mandatario rinda cuentas ante el Congreso y la opinión pública sobre la verdadera situación del estado. El PAN adelantó que sus legisladores interpondrán puntos de acuerdo y exigirán comparecencias inmediatas tanto de Rocha Moya como de los funcionarios federales de seguridad. Con este fuerte posicionamiento, el partido opositor busca frenar lo que consideran un intento de lavado de imagen política, demandando justicia, Estado de derecho y el fin de los privilegios oficiales en Sinaloa.