A solo cuatro días del silbatazo inicial del nuevo torneo del fútbol mexicano, el mercado nacional sufrió una sacudida de magnitudes sísmicas. A través de un breve e inesperado comunicado que tomó por sorpresa a la afición y a los medios de comunicación, la directiva de los Rojinegros del Atlas anunció la salida inmediata de su director técnico, Diego Cocca. La noticia dejó en completo shock al entorno deportivo del país, ya que el estratega argentino se encontraba en plena planeación táctica y afinaba los últimos detalles para el debut del equipo en el campeonato local.
La intempestiva salida del timonel bicampeón con la escuadra tapatía rompe por completo la estabilidad que la institución buscaba proyectar de cara al arranque de la campaña. Aunque el comunicado oficial del club se limitó a señalar que la separación se dio por mutuo acuerdo y bajo los mejores términos profesionales, los rumores e especulaciones en el entorno de la Liga MX no se hicieron esperar, apuntando a posibles diferencias de última hora con la alta dirigencia respecto a la llegada de refuerzos y la conformación definitiva de la plantilla.
Esta decisión deja al Atlas en una situación de alta vulnerabilidad operativa y deportiva. Sin un plan de contingencia claro a mitad de semana, el cuerpo técnico interino tendrá la titánica tarea de dirigir el primer encuentro del torneo con apenas unas cuantas sesiones de entrenamiento. La directiva rojinegra se enfrenta ahora a una presión asfixiante por parte de una afición que exige respuestas inmediatas y un sustituto de jerarquía que pueda rescatar un proyecto que, a horas de iniciar el viaje, se ha quedado sin timonel. La crisis en el banquillo de los Zorros redefine las expectativas del torneo y enciende las alarmas en el fútbol mexicano ante la inminente urgencia de reconstrucción.