Petróleos Mexicanos (Pemex) presentó sus Estados Financieros Consolidados, en los cuales reportó severas afectaciones operativas y contables atribuibles a la sustracción ilícita de hidrocarburos (huachicol) y a fallas técnicas acumuladas en sus plantas productivas. La empresa productiva del Estado registró una caída acumulada del 23% en el volumen total de refinación de petrolíferos, situación que presiona las metas de autosuficiencia energética trazadas por la administración federal.

El informe detalla que las pérdidas por el mercado ilícito de combustibles volvieron a repuntar debido a perforaciones clandestinas en las redes de ductos principales del centro y golfo del país. Esta problemática no solo se traduce en mermas directas de inventario y fugas de capital para la petrolera, sino que ha generado costos adicionales por reparación de infraestructura y refuerzo de esquemas de vigilancia por parte de las Fuerzas Armadas.

A la par de la ordeña de ductos, el sistema nacional de refinación enfrentó interrupciones no programadas en complejos clave como Tula, Salina Cruz y Cadereyta. Los incidentes operativos derivados de la falta de mantenimiento mayor y la obsolescencia en diversas unidades procesadoras limitaron la capacidad de transformación de crudo, reduciendo la producción de gasolinas y diésel e incrementando la dependencia de importaciones de combustibles terminados.

Ante este panorama, analistas financieros advierten que la combinación de pérdidas por robo y la baja eficiencia productiva complica el perfil crediticio de Pemex. La dirección de la petrolera sostuvo que implementará un plan de contingencia operativo enfocado en acelerar los paros técnicos programados y reforzar la estrategia integral de seguridad en los poliductos para estabilizar las cifras al cierre del ejercicio anual.