Ciudad de México, 9 de octubre de 2026.— El gobierno de México canceló el envío de petróleo crudo a Cuba ante el riesgo de sanciones por parte de Estados Unidos, una decisión que modifica uno de los ejes de la relación energética con la isla. Para evitar represalias arancelarias, durante el segundo trimestre del año el país dejó de reportar exportaciones petroleras con destino a Cuba.
La medida es el desenlace de un proceso que comenzó a principios de 2026. En enero, Petróleos Mexicanos (Pemex) retiró de su calendario de exportaciones un cargamento de crudo que debía zarpar a mediados de mes. En febrero, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que los envíos quedaban suspendidos mientras su gobierno evaluaba opciones y vías diplomáticas, luego de que Washington advirtiera que podría imponer aranceles a los países que suministraran petróleo a La Habana.
México se había convertido en el principal proveedor de crudo de Cuba después de que Estados Unidos endureciera, a mediados de diciembre, las sanciones sobre las exportaciones venezolanas, detuviera a Nicolás Maduro a inicios de enero y asumiera un mayor control sobre los flujos de petróleo de Venezuela.
Según el director general de Pemex, Víctor Rodríguez, la empresa suministró a Cuba crudo y productos petrolíferos por un valor de 496 millones de dólares en 2025, con base en un contrato comercial vigente desde 2023. Los envíos habían cobrado relevancia para la isla, cuyo sistema eléctrico enfrenta apagones recurrentes y escasez de combustible.
La presidenta Sheinbaum ha sostenido que la decisión de vender o enviar petróleo a Cuba por razones humanitarias es soberana y que corresponde a Pemex con base en sus contratos. Asimismo, ha reiterado que México mantendrá su solidaridad con el pueblo cubano y ha criticado que las sanciones coloquen a la población en las condiciones que hoy enfrenta, independientemente de la postura que se tenga sobre su gobierno.
La suspensión ocurre en un momento delicado para la relación con Estados Unidos, marcada por la revisión del T-MEC y por la presión de Washington sobre los gobiernos de la región. Para Cuba, la decisión mexicana reduce aún más sus opciones de abastecimiento energético externo, tras la interrupción de los suministros procedentes de Venezuela.
El caso pone a prueba el equilibrio que la política exterior mexicana ha buscado mantener entre su tradición de no intervención y solidaridad regional y la necesidad de proteger su relación comercial con su principal socio.